martes, 7 de abril de 2009
EL CUERNO DE LA ABUNDANCIA
La cosa va de... un pueblo cubano en el que una noticia ha caído como una bomba: los vecinos que se apelliden Castiñeira (o Castiñeyra) podrían recibir una auténtica lluvia de dinero gracias a una herencia. El origen de la misma está en tres monjas del siglo XVIII, que para evitar que una fortuna familiar cayera en manos de los piratas enviaron su oro y sus joyas a un banco británico, que lo custodia añadiendo los intereses. Los interesados, a menudo ahogados por las deudas, empiezan entonces a mover los hilos para recibir su parte de la herencia.
Lo mejor... la mezcla entre costumbrismo y su disolución en el consumismo, mención incluida a las normas de la isla sobre móviles e Internet.
Lo peor... que su vocación de película crítica con el día a día (miserable) en la dictadura cubana no tiene uñas, ni colmillos, ni nada. Es extremadamente blandita y desaprovecha un planteamiento muy bueno, con el que un buen Berlanga, Azcona o Ferreri habrían construido un puñetazo demoledor, sin dejar de sonreír. La referencia explícita a Bienvenido Mister Marshall es simplemente eso: un primo lejano, con el que cualquier parecido es totalmente casual. Este enredo se limita a gritos, aspavientos, toques folletinescos y muy poquita mala baba. Prescindible.
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